| POR TOMÁS MITJANS SANTAMARÍA |
Anda a
defenderte a 678" le
dijo la presidenta Cristina Kirchner al vicepresidente Amado Boudou. Una
respuesta de Cristina ante la declaraciones de Boudou en el programa
de televisión "6-7-8" donde afirmó que no hará caso a los
pedidos de tomarse licencia o renunciar tras que la cámara de
Casación avanzó sobre el Caso Ciccone, donde el vicepresidente está acusado de
abusar de poder para "salvar", mediante la Administración Federal de
Ingresos Públicos (AFIP), a la imprenta de billetes Ciccone de la quiebra.
El ex
director de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, José
Guillermo Capdevila, se fue del país porque dijo que "se sintió
amenazado" y por no tener "la capacidad de declarar ante el
juez". Sería clave en la causa Ciccone porque su testimonio podría revelar
si el vicepresidente mandó o no una carta a la AFIP exigiendo dinero para
"salvar" a la imprenta.
El
malestar político, además de Boudou, lo generan el Ministro de Planificación
Julio De Vido, a quién la Cámara Federal le abrió nuevamente una causa por
enriquecimiento ilícito. En Balcarce 50 esperan que De Vido no corra
por la misma vía del ex ministro de Transporte Ricardo Jaime, quién fue
condenado a seis meses de prisión por sustracción de pruebas en la causa que se
lo acusa por enriquecimiento ilícito.
En este
momento difícil del Kirchnerismo, donde las causas judiciales toman
la tapa de los diarios, Cristina y el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, pararon
la pelea entre el Ministro de economía Axel Kiciloff y el Presidente del Banco
Central Juan Carlos Fábregas. En un clima de recesión, crisis automotriz e
inflación, lo peor que podía pasar era una pelea entre quienes manejan
la economía nacional.
El
principal inconveniente entre Fábrega y Kiciloff, son sus diferentes puntos de
vistas para tomar medidas económicas. La gota que rebalsó el
vaso fue la tasa de intereses. Kiciloff entiende que hay que mantenerlas,
incluso hasta bajarlas. Fábrega no quiere bajarlas, incluso insiste en apostar
al peso y no al dólar.
El colmo
del complicado momento político, fue la carta que envió el Papa Francisco
a la primer mandataria nacional. No por su contenido, porque la carta no
es más que un saludo cordial y protocolar por el 25 de mayo, sino porque apenas
llegó a Casa Rosada, Monseñor Karcher dijo que era "trucha" y ayer por
la mañana se ratificó diciendo que "era verdadera".
El
Gobierno de turno tiene unos meses complicados por delante, habrá que ver qué
pasa con la economía en los días que vienen. De todas maneras, un
hecho mantendrá al pueblo alejado de los conflictos políticos y al
Gobierno contento: El Mundial de Fútbol.











